La casa propia. Mi historia de la vivienda.

Crónica de la Vivienda




Comprar o Alquilar?

Esta pregunta hacemos nosotras las simples ciudadanas de familia, que dependemos de uno o dos sueldos normales. Comprar una vivienda para nosotros es un logro de máxima significación y un esfuerzo de mucha tolerancia.
Recuerdo un documental, de un par de años atrás, donde un economista dedicado largo tiempo de su vida a estudiar y explicar, que la opción más rentable es alquilar una vivienda. No recuerdo con exactitud como llegó a esa conclusión matemática, sin embargo, la situación la tengo presente y en detalle… frente a la televisión, sentada mirando... escuchando como este gran y destacado economista explicaba su estupenda teoría, gráficos, videos, encuestas, etc. Mientras... por mi cabeza, iban y venían pensamientos... éste gran hombre debe decir todo esto porque vive en un chalet inimaginable y además, debe tener más de algún piso propio alquilado a otros... dice todo esto, pero segura, nunca lo ha practicado como yo...

Lo que nos mueve a comprar una vivienda

Han pasado los años, la teoría es la misma y reconozco que en algún momento, cuando mi pareja y yo nos planteábamos la posibilidad de comprar una vivienda, aunque las circunstancias económicas lo impedían, yo recordaba los gráficos y dibujos de aquel gran hombre y me decía: bueno, por lo menos según el economista estamos haciendo lo mejor: alquilar.
Que bien... que sensación más agradable... todos los meses un dinero se va a la basura, cuando por un poco más y un banco que nos tenga confianza, podríamos tener la preciada vivienda propia. Desperdició!
Y después de los malos ratos, intentando resignarme, me preguntaba: qué será aquello que provoca tener un pisito propio y vivir en el? La respuesta no es un misterio: la seguridad. La que buscamos todos los incrédulos desde que nacemos ¿no?

Me causa gracia... ahora tengo por fin mi piso propio y la gente nos felicita... muy bien!, que bueno!, me alegro por ti! Cada letra de estas felicitaciones amables, me hacen tener presente el duro mes (como piedra), que tenemos que pasar, pagando estas letras que van de lo exorbitante a lo exuberante, te desbancan y no te permiten tomar ni un solo cafecito en el bar de la esquina. Anacrónico... pero igual contentísima con "mi piso propio".

Incluso me causa vergüenza reconocer que hace tres meses, me dolía la barriga con sólo ver el precio de los pisos. Después de un año de trabajar en una inmobiliaria y tener cercanía con precios versus calidad, me deprimía ver un piso de 30 mil euros (5 millones). De dónde voy a sacar yo tal cantidad? Ahora, por milagro tengo mi pisito... contenta de ver como las viviendas suben y suben. Se valorizan, revalorizan. Que gusto!

Hoy, discrepo del economista que decía: "el peor negocio es comprar una vivienda". Estoy segura, presentó cálculos reales y económicamente hablando sale más caro comprar que alquilar. Lo que olvidó este gran hombre fue incluir los sentimientos de seguridad que buscamos desde nacer.

Gia Croxatto ©2004
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